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Con el paso de los tiempos, las nuevas fuentes de energía van abriendo hueco en nuestras vidas, aunque quizá no a la velocidad que debieran, pero sí de manera consistente. Cada vez va siendo más habitual encontrarnos con accesorios y electrodomésticos de alimentación solar o eólica.

Por ejemplo, estamos acostumbrados a ver y utilizar calculadoras de alimentación solar, pero es importante saber que también existen los relojes de alimentación solar, los cuáles reciben la energía necesaria para su funcionamiento de la luz del sol.

Para ello, llevan incorporada una pequeñísima placa solar que capta toda la luminosidad y la almacena para poder funcionar en momentos de oscuridad o cuando el usuario del reloj se encuentra en un lugar oscuro.

La gran ventaja de este tipo de relojes radica en el hecho de que nunca hay que cambiar la batería, ya que el reloj no la lleva porque no la necesita.

Por el lado de los inconvenientes, está el hecho de que necesita luminosidad para alimentarse de energía y seguir funcionando, de forma que no puede quedarse abandonado en un cajón y seguir funcionando. En otras palabras, cuando no se utiliza durante un periodo de tiempo prolongado, tiende a dejar de funcionar.

Otra de las desventajas que tienen los relojes solares es que los modelos que han salido al mercado no tienen la misma precisión que tiene un reloj electrónico al uso, por lo que se retrasan algo más que éstos, no mucho, pero sí lo suficiente para que esta diferencia sea perceptible a largo plazo.

La clave para utilizar relojes de pulsera solares es una cuestión ecológica, porque todos conocemos lo nocivas que pueden resultar las baterías y pilas para el medio ambiente, por lo que un reloj de este tipo salva a nuestro ecosistema de mucho posible daño y perjuicio.

En definitiva, aunque un reloj de pulsera solar ocasiona algún inconveniente para el usuario, también aporta un gran beneficio para el resto de la sociedad y para nuestro planeta.